Nuestra historia

Cuando, cada mañana, abro las puertas de ‘Aprendia’, me detengo unos segundos, miro a mi alrededor y pienso que todo es posible, que los sueños se hacen realidad y que hay que aprender a soñar…

 

‘Aprendia’ es el resultado de una experiencia vital marcada por la pasión por aprender, pasión por la educación y la pasión por los niños, marcada por mis tres hijos, que son mi inspiración y dan sentido a mi vida. Siempre me ha apasionado jugar con ellos y estimularles con momentos que les ayudaran en su etapa de desarrollo, juegos para interactuar, para compartir, aprender y divertirse.

 

Después de 30 años, tengo más de española que de finlandesa. Eso sí: de mi país de origen conservo el enfoque sobre la educación y, por supuesto, la pasión por los juegos de mesa, que por exigencias del clima son tan populares allí. Así que enfoqué mis estudios de Psicología al mundo infantil y a la educación, algo que el destino me reservaba para la tarea más importante de mi vida, la dedicada a mis hijos.

 

Cuando uno de ellos tenía dos años, la vida me dio un giro inesperado ya que fue diagnosticado  de un severo trastorno específico del lenguaje. Comenzó así un camino de incertidumbre, preocupación, desorientación y miedo por su futuro… Dejé mi trabajo y me dediqué en cuerpo y alma a aprender de mi hijo, de sus necesidades y también de sus ausencias, a comprender que era un momento, más que ningún otro, que iba a unirnos para siempre.

 

Recorrimos distintos lugares de España y también de Finlandia para informarnos sobre esta patología, a la vez que empecé a leer y formarme en los trastornos del lenguaje. Nuestra vida se llenó de manuales y métodos de educación alternativos en esa búsqueda incesante por ayudar a nuestro hijo.

 

Nunca se me olvidará el momento que me llamó por primera vez; ese “mamá” tan emocionante para cualquier familia y que, en este caso, supuso el comienzo de algo y un cambio de una trayectoria de investigación y trabajo conjunto. La esperanza se convirtió en entusiasmo y orgullo por el esfuerzo de un pequeño de seis años al que se le dio el alta de todas sus terapias, ya no tenía necesidades educativas especiales, aunque tuvo que ponerse a la altura de un sistema del que había sido ajeno a lo largo de sus primeros años.

 

Ese tiempo me alejó de la vida profesional, pero me llevó a aprender muchas cosas que poner en práctica, unos conocimientos adquiridos a través de nuestra experiencia y de los que sacar provecho para poder ayudar de esta manera a todas aquellas personas que pudieran estar pasando por circunstancias similares.

 

Así que durante varios años me dediqué a dar clases de apoyo a niños con necesidades educativas especiales y enfrentaba la dificultad de encontrar soportes, materiales con los que trabajar y jugar, lugares donde adquirir todo aquello que necesitaba. Por eso, en mi mente se iba gestando  un proyecto donde unir mi experiencia, conocimientos y pasión por el mundo infantil.

 

Un lugar mágico, donde el tiempo se detiene para viajar al interior de nuestro ser, ese ‘País de Nunca Jamás’ donde nadie moleste y haga realidad los sueños de pequeños y mayores. Eso es sin duda ‘Aprendia’, uno de los  pilares de mi vida.

 

Junto a mi familia y amigos, ‘Aprendia’ da sentido a mi vida y la llena de ilusión y felicidad. Soy afortunada por poder dedicarme a lo que me apasiona y, de paso, aportar un granito de arena a otras familias para que encuentren lo que para ellos es importante en la educación de sus hijos.

 

En casa, los niños me preguntaban: “Y tú, mamá, ¿qué quieres ser de mayor?….Esto quería exactamente, un lugar para soñar. Gracias.

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